Pecarí Orejudo o Quilimero.



Esta especie de cerdo salvaje ha desaparecido de grandes áreas en Argentina, donde su área original se ha visto reducida en aproximadamente un 40 %. Su área de distribución también se ha visto reducida en Bolivia y en el este de su área de distribución en Paraguay.

La población total es desconocida, aunque probablemente persistan varios miles entre Argentina y Bolivia, y para Bolivia se calcularon en los años 90 unos 5000 ejemplares. En Argentina M. Altricher estimó una población de 3200 ejemplares en 2002, aunque este estudio se realizó antes de la deforestación masiva para cultivar soja y criar ganado producida en 2003, por lo que ahora seguramente habrán menos. En otro estudio en el Chaco Argentino a manos de Altrichter y Boaglio (2004) se observó que es de las tres especies de pecarís de la zona el más raro, además del más vulnerable a la perturbación humana.



De los tres pecaríes que habitan el Chaco, el pecarí de collar (Tayassu tajacu ) o kure´i, el pecarí barbiblanco (Tayassu pecari) o tañy katí y el chancho quilimero, este último es el más amenazado de extinción.

Es el mayor de los chanchos salvajes con una altura desde el suelo hasta la cruz es de entre 400 mm y 690 mm, y una longitud promedio de 1,1 m. Su peso está entre los 29 y 40 kg. Las hembras son ligeramente más grandes que los machos, aunque es difícil distinguir el sexo de estos animales.

Su cabeza y rostro son prominentes, con orejas largas y velludas, y patas relativamente largas con dos dedos en las traseras. Carece de uñas laterales en los miembros posteriores.
El hocico de los adultos presenta una superficie rugosa y callosa, que normalmente acusa incrustaciones de espinas de cactus ya que forman parte de su alimentación. Los pelos dorsales son largos en la línea superior del cuerpo y en los flancos son dos veces más gruesos comparado a otros pecaríes. Tienen extremidades alargadas, incluído el rostro, que son adaptaciones para la vida en bosques espinosos y secos. Es parecido físicamente al pecarí de collar (Tayassu tajacu) pero con extremidades, orejas y pelaje más largos.

Su color es el marrón oscuro a grisáceo, con una franja negra que recorre la línea dorsal del cuerpo.

Son animales territoriales y activos durante el día, volviéndose más inactivos con el atardecer.

Con respecto a sus rebaños, la media de tamaño varía entre uno y 9, con una media de 4,5 por grupo, aunque en las zonas donde los cazan los grupos no suelen tener más de 4 ejemplares.

Se trata de un animal social que se comunica a través de diferentes sonidos, y que no suele ser agresivo. Además, produce una sustancia olorosa y lechosa que le identifica frente a los demás. La sustancia es secretada de las glándulas ubicadas en la parte posterior, y se dispersa por el roce . También defecan en lugares determinados, lo que permite dejar señales marcando el territorio

Parece ser que los rebaños realizan viajes por todo su territorio en viajes que duran unos 42 días. Esto permite a los pecaríes controlar sus áreas

Como estrategia defensiva, los miembros de un rebaño pueden colocarse en una línea a modo de muralla defensiva, cubriendo los flancos débiles frente a los depredadores.

Se dan frecuentemente baños de polvo y barro para evitar los parásitos, como hacen otras muchas especies.

Su vista y olfato están bien desarrollados

Entre sus depredadores principales tenemos al Jaguar (Panthera onca) o yaguareté y al hombre.

Aunque su longevidad máxima se desconoce, en base a estudios relacionados con la dentición se ha calculado que viven al menos 9 años. En cautividad han llegado a vivir hasta 10 años y 6 meses.

Es básicamente herbívoro, y consume frutos de leguminosas, raíces y cactáceas, de las que aprovecha las reservas líquidas para subsistir en zonas áridas sin agua. También tienen el hábito de mordisquear el ´quimil (Opuntia quimilo) ´ para extraer el líquido, una cactácea gigantesca del chaco seco, y de frecuentar los ´quimilares´, lo que le dio el nombre de ´quimilero´.
Sin embargo, hay información de que también se alimentan de carroña y otros pequeños vertebrados, y de que lamen sal para obtener minerales de los que carecen con su dieta.

Se sabe por las hembras cautivas en Paraguay que dan a luz entre los 1,2 y 8,3 años de edad. Las camadas tienen entre una y cuatro crías, con un promedio de 2,72. Sin embargo, parece ser que la media en libertad es de 1,7, seguramente debido a la más alta mortalidad de los recién nacidos, o a la menor tasa de reproducción. Los partos van de septiembre a enero, tras un periodo de gestación de unos 151 días, unos 5 meses. Tienen una camada por año.


No es endémico de una zona exclusiva, aunque sí de distribución restringida. Cuenta con poblaciones reducidas y diseminadas en un área desértica que incuye al Gran Chaco de Paraguay, el sudeste de Bolivia y el norte de Argentina.

En Argentina se le encuentra en el bioma chaqueño de Salta, Formosa, Chaco y Santiago del Estero.

En Bolivia persiste en los Departamentos de Chuquisaca, Santa Cruz y Tarija

Es característico del Chaco seco, con vegetación xerófila (arbustos de zonas áridas), quebrachales, palosantales o cardonales con abundante cactáceas arbustivas o rastreras. La vegetación es principalmente de especies espinosas y leñosas de hojas pequeñas. Prefieren la cobertura vegetal densa.